El refrán dice ‘San Valero rosconero y ventolero’, y es que son pocos los 29 de enero que los zaragozanos se libran del cierzo. Como el dicho nos indica, es un día en el que es típico comer el Roscón de San Valero. Del mismo que el Roscón de Reyes, se puede adquirir en pastelerías y supermercados tanto de nata, trufa o crema.

Los actos varían cada año pero siempre se mantiene un día de puertas abiertas para visitar el Ayuntamiento así como para conocer los principales museos municipales sin coste: el Museo Pablo Gargallo, el Foro Romano, las Termas, el Puerto Fluvial y el Teatro romano.

La Plaza del Pilar se llena de diferentes actividades, como títeres o el ya famoso ‘Tragachicos’, un gran tobogán por donde los más pequeños podrán pasarlo en grande. Por supuesto no suelen faltar dos queridos en Zaragoza: los gigantes y cabezudos. Éstos hacen diferentes comparsas a lo largo del día por las zonas más céntricas de la ciudad.

Y desde hace unos años esta fecha es clave para una de las carreras más populares que tienen lugar en Zaragoza: la Carrera del Roscón. Es una 10k en la que los participantes al terminar el recorrido reciben un roscón en el avituallamiento de meta. Tiene lugar a las 11 horas y se realiza por el Parque del Agua.