Historia del Balcón de San Lázaro

Si cruzas el Puente de Piedra desde la margen izquierda del río, entre la primera y la segunda arcada podrás ver que las aguas quedan estancadas en una zona haciendo una especie de remolino. Ahí abajo hay un pozo en el que hace más de 40 años tuvo lugar un terrible accidente. Era un autobús  cargado de inmigrantes suizos que volvían a sus casas por Navidad, la mayoría de ellos niños, y seis personas perdieron la vida cuando el autobús cayó al agua. Cuando se intentó rescatar el autobús del agua, la sirga que lo sujetaba se rompió (para algunos misteriosamente) y no quedó rastro del vehículo…

Unos 4 años más tarde unos buzos quisieron sumergirse en su interior para dejar una imagen de la Virgen del Pilar bajo el agua, pero cuando comenzaron el descenso, había una gran oscuridad que invadía el fondo subacuático y además, no había rastro del autobús. Se demostró que era una sima de unos 18 metros de fondo cuya peculiar particularidad es que se forman corrientes muy fuertes que hacen que sea muy difícil salir de allí.

Sin embargo, el autobús tenía que estar cerca ya que 10 años más tarde sí que los bomberos lo encontraron, y a pesar de que ya se había demostrado que el pozo sí que tenía fondo, las leyendas nunca han dejado de circular por la ciudad zaragozana. Se cree que ese foso lo realizaron los romanos para sus canteras, puesto que no sabemos exactamente el curso que el río llevaba siglos atrás.

Su nombre viene de un convento que había en la zona de la margen izquierda, nada más pasar el puente de Piedra en la Edad Media. En este lugar terminaban sus días las personas enfermas de lepra o apestados para la sociedad y la solución para deshacerse de ellos eran lanzarlos al río (en este caso al Pozo de San Lázaro) ya que veían como sus cuerpos se sumergían sin dejar rastro.